martes, 21 de julio de 2026

Tracks: Iñigo Vontier - Desperado (Multi Culti)

Hablar de originalidad en estos tiempos es difícil pero no imposible. Desde México, Iñigo Vontier publicó el que podríamos decir es su segundo EP de la serie Acid Cowboy en Multi Culti.

Y es que en agosto del año pasado, el también dirigente de Calypso Records (junto a Thomass Jackson), lanzó uno de nuestros tracks favoritos del 2025, el primer y homónimo track del EP Acid Cow Boy, una droga auditiva alucinógena que combina ritmos de la música regional mexicana y acid house con acontecimientos sonoros punzocortantes.

Ahora, Iñigo Vontier presenta Tech Mex. Acaso la secuela. Y de nuevo es el primer track del EP que va directo a nuestro top 2026. Se titula Desperado y es toda una trama que te va atrapando en la medida que avanza. This is not the way for us babe... dice el vocal del forajido del rave (que, según se escucha, pasa de estar paranoicamente mal a estar derretidamente bien) mientras llueven secuencias de ácidos latigazos sonoros y la atmósfera se va tornando cada vez más densa. Le ha hecho bien a Iñigo Vontier juntarse con Manfredas. Escuchá Desperado aquí:

La nave de Moby pasó por Stuttgart, repasó clásicos de su discografía y pidió disculpas por Donald Trump

Moby en Stuttgart. Foto propia.

En una nota completamente inesperada, primero porque el radar de esta redacción no había detectado la fecha de Moby en Stuttgart, que es la ciudad vecina de donde está basada actualmente; y segundo, porque el presupuesto está apretando, asistimos al concierto del músico estadounidense que cerró el festival Jazz Open 2026.

La justificación de porqué la presentación de una figura clave en el desarrollo de la música electrónica a nivel mundial estaba cerrando un festival de jazz, la dio el mismo Richard Melville Hall (tataranieto de Herman Melville, autor de Moby-Dick, de ahí su nombre artístico) al inicio del show: el jazz fue parte de su formación como guitarrista e influenció sus procesos de composición.

En formato live, temas que hoy por hoy son reconocidos como grandes clásicos de la electrónica, fueron interpretados: abrió con Bodyrock y enseguida, cambiando la guitarra por las congas, contó que la siguiente canción había sido una de sus primeras producciones en ser lanzada por la disquera alemana Low Spirit en 1991, se trataba nada más y nada menos que de Go, cuya versión en vivo fue enriquecida por las ejecuciones instrumentales de la banda que lo acompaña en esta gira (una cellista, una violinista, un tecladista que también hace de bajista y DJ, dos vocalistas y el batería). Este primer bloque energético del show fue completado por un mashup entre Next is the E de su autoría y Without me del rapero Eminem en cuyas letras puede encontrarse una línea que dice: "Moby? Nobody listens to techno", que Melville está sabiendo aprovechar al proyectarla en la pantalla gigante a sus espaldas, como una nota irónica pues, más de veinte años después de los intercambios entre los dos músicos (Moby le señaló públicamente a Eminem que las letras de sus canciones eran controversiales a lo que el segundo respondió con Without me), el techno, uno de los subgéneros de la música electrónica que Melville, como un puente desde el rock, contribuyó a popularizar, está más vigente que nunca.

El show continuó con un bloque más emocional (y hasta gospel) pues la banda prosiguió a interpretar In this world, In my heart, un cover de Heroes de David Bowie, We are all made of stars y Why does my heart feel so bad, en que las cantantes que acompañan al estadounidense lucieron su potencia vocal. Eso sí, el bombo activando palmas no paró en toda la franja. Incluso hubo tiempo para un mensaje en video y visuales en pro del bienestar de los animales por parte de la etnóloga británica Jane Goodall (1934 - 2025).

Moby en Stuttgart. Imagen propia.

La noche fue cayendo sobre la Schlossplatz y el juego de luces también se fue intensificando en la medida que la energía volvía a emanar del escenario: el mix vocal de Steve Angello a Raining Again y la electrizante versión de Disco Lies por Spencer & Hill pusieron de pie hasta a quienes habían adquirido localidad para estar sentados convirtiendo la plaza en una pista de baile gigante (alrededor de siete mil asistentes).

Para bajar un poco las revoluciones, Moby tomó de nuevo su instrumento y anunció que en la siguiente canción vendría un solo de guitarra. Así la banda continuó con Flower / Find my baby, siguió con Honey y el remix de Armin Van Buuren a Extreme Ways volvió a subir las palancas para dar paso a una versión dance de Natural Blues en la que Melville regresó a las congas previo a agradecer y despedirse preliminarmente.

Moby y su banda se fueron y volvieron para el encore. El estadounidense pidió que si la siguiente canción era del agrado del público que encendieran la luz de su celular. Así las cuerdas de Porcelain salieron por los parlantes y un mar de luces (que en otros tiempos hubieran sido encendedores) llenaron el aire de una emocionalidad propia de soundtrack de película. Tal vez de la película de la vida de cada persona presente. Al final de la canción (y de la lluvia de aplausos), Moby tomó el micrófono y dijo que uno de sus trabajos en este tour era pedir disculpas por su país ya que el presidente donald trump (las minúsculas son a propósito) era el peor en la historia de los Estados Unidos. Los aplausos elevaron la temperatura para que la banda interpretara Lift me up mientras imágenes de protestas eran proyectadas en las pantallas (por donde ya habían pasado imágenes de ciudades, paisajes terrenales y espaciales, florecimientos y nubes) y cerrara el concierto con Feeling so real, una tradición que Moby aseguró mantiene desde los 90's cuando del espíritu de la escena electrónica alemana, con festivales rave como Love Parade y Mad Day y DJ's como Mark Spoon y Sven Väth, lo inspiraron a escribirla en este país y a cuyos asistentes nos las dedicaba.

Tras más de una hora y media de presentación Richard Melville y su banda se despidieron para continuar con una gira que ya les vio presentarse en escenarios como Coachella y que les mantendrá en Europa hasta finales de agosto.

lunes, 6 de julio de 2026

"Nobody's free until they're broken": Madonna publicó nuevo álbum y ya tenemos track favorito


Ok, el viernes la reina del pop publicó su nuevo álbum: la esperada secuela del Confessions On A Dancefloor que instauró toda una época en el circuito mainstream de la música desde el 2005.

Y no es que Madonna o Stuart Price, el productor británico tanto de ese como del Confessions II, se hayan inventado la música electrónica. Pero de alguna manera oficializaron el que sería el sonido de la noche de los últimos veinte años para quienes hemos estado afuera desde entonces. ¿Significa este décimo quinto álbum de la madre del pop que está pariendo por lo menos otra década con la música electrónica y la cultura rave en la hegemonía del amanecer en clubes y festivales alrededor del mundo?

Y es que si bien es cierto que el concepto del álbum ya lo conocíamos desde el 2005, lo que han entendido tanto Madonna como Stuart Price y, porqué no, también nosotrxs, sobre las pistas de baile, se ha ido sofisticando. El disco es transgénero sonoramente pero el reconocimiento del dancefloor como un cronotopo utópico donde podemos ensayar otro mundo posible desde el conocimiento personal es transversal.

Nuestro track favorito de estas nuevas Confessions es One Step Away. Tal vez porque funciona como un manifiesto a tal reconocimiento de la pista de baile: "the dance floor is not just a place, it's a threshold, a ritualistic space where movement replaces language", dicen las letras que también interpelan lo que se siente al escuchar la sublime base deep house del también conocido como Jacques Lu Cont.

Parte del nuevo material gráfico del disco.

Pero las letras dicen más: "understand your violence and the trauma you've survived, nobody's free until they're broken" y parecen recalcar algo que la antropóloga argentina Rita Segato vino a decir hace unas semanas a Tübingen y aquí parafraseamos: la violencia estructural del sistema mundo en que vivimos es proporcional a la fragilidad de las construcciones identitarias sexuales que llamamos géneros (ella se refiere principalmente a las agresiones causadas por las inseguridades masculinas).

Por eso cuando dice "nobody's free, it's just a token", Madonna parece recordarnos que nadie será libre verdaderamente hasta que todxs lo seamos. Y ese parece ser el ejercicio al que nos invita en la pista de baile: construir espacios y tiempos donde no haya nada que esconder y se pueda ser quien se quiera ser, donde el conocimiento personal mediante el fluir del alma que habita un cuerpo en movimiento, sea una forma de salvación.

A un paso de tu libertad, a una respiración del baile de la vida, a un paso del latido de tu corazón, a un paso, sí, estás a un paso, o a un clic, mejor dicho, de escuchar un nuevo clásico. Dale play: