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| Moby en Stuttgart. Foto propia. |
En una nota completamente inesperada, primero porque el radar de esta redacción no había detectado la fecha de Moby en Stuttgart, que es la ciudad vecina de donde está basada actualmente; y segundo, porque el presupuesto está apretando, asistimos al concierto del músico estadounidense que cerró el festival Jazz Open 2026.
La justificación de porqué la presentación de una figura clave en el desarrollo de la música electrónica a nivel mundial estaba cerrando un festival de jazz, la dio el mismo Richard Melville Hall (tataranieto de Herman Melville, autor de Moby-Dick, de ahí su nombre artístico) al inicio del show: el jazz fue parte de su formación como guitarrista e influenció sus procesos de composición.
En formato live, temas que hoy por hoy son reconocidos como grandes clásicos de la electrónica, fueron interpretados: abrió con Bodyrock y enseguida, cambiando la guitarra por las congas, contó que la siguiente canción había sido una de sus primeras producciones en ser lanzada por la disquera alemana Low Spirit en 1991, se trataba nada más y nada menos que de Go, cuya versión en vivo fue enriquecida por las ejecuciones instrumentales de la banda que lo acompaña en esta gira (una cellista, una violinista, un tecladista que también hace de bajista y DJ, dos vocalistas y el batería). Este primer bloque energético del show fue completado por un mashup entre Next is the E de su autoría y Without me del rapero Eminem en cuyas letras puede encontrarse una línea que dice: "Moby? Nobody listens to techno", que Melville está sabiendo aprovechar al proyectarla en la pantalla gigante a sus espaldas, como una nota irónica pues, más de veinte años después de los intercambios entre los dos músicos (Moby le señaló públicamente a Eminem que las letras de sus canciones eran controversiales a lo que el segundo respondió con Without me), el techno, uno de los subgéneros de la música electrónica que Melville, como un puente desde el rock, contribuyó a popularizar, está más vigente que nunca.
El show continuó con un bloque más emocional (y hasta gospel) pues la banda prosiguió a interpretar In this world, In my heart, un cover de Heroes de David Bowie, We are all made of stars y Why does my heart feel so bad, en que las cantantes que acompañan al estadounidense lucieron su potencia vocal. Eso sí, el bombo activando palmas no paró en toda la franja. Incluso hubo tiempo para un mensaje en video y visuales en pro del bienestar de los animales por parte de la etnóloga británica Jane Goodall (1934 - 2025).
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| Moby en Stuttgart. Imagen propia. |
La noche fue cayendo sobre la Schlossplatz y el juego de luces también se fue intensificando en la medida que la energía volvía a emanar del escenario: el mix vocal de Steve Angello a Raining Again y la electrizante versión de Disco Lies por Spencer & Hill pusieron de pie hasta a quienes habían adquirido localidad para estar sentados convirtiendo la plaza en una pista de baile gigante (alrededor de siete mil asistentes).
Para bajar un poco las revoluciones, Moby tomó de nuevo su instrumento y anunció que en la siguiente canción vendría un solo de guitarra. Así la banda continuó con Flower / Find my baby, siguió con Honey y el remix de Armin Van Buuren a Extreme Ways volvió a subir las palancas para dar paso a una versión dance de Natural Blues en la que Melville regresó a las congas previo a agradecer y despedirse preliminarmente.
Moby y su banda se fueron y volvieron para el encore. El estadounidense pidió que si la siguiente canción era del agrado del público que encendieran la luz de su celular. Así las cuerdas de Porcelain salieron por los parlantes y un mar de luces (que en otros tiempos hubieran sido encendedores) llenaron el aire de una emocionalidad propia de soundtrack de película. Tal vez de la película de la vida de cada persona presente. Al final de la canción (y de la lluvia de aplausos), Moby tomó el micrófono y dijo que uno de sus trabajos en este tour era pedir disculpas por su país ya que el presidente donald trump (las minúsculas son a propósito) era el peor en la historia de los Estados Unidos. Los aplausos elevaron la temperatura para que la banda interpretara Lift me up mientras imágenes de protestas eran proyectadas en las pantallas (por donde ya habían pasado imágenes de ciudades, paisajes terrenales y espaciales, florecimientos y nubes) y cerrara el concierto con Feeling so real, una tradición que Moby aseguró mantiene desde los 90's cuando del espíritu de la escena electrónica alemana, con festivales rave como Love Parade y Mad Day y DJ's como Mark Spoon y Sven Väth, lo inspiraron a escribirla en este país y a cuyos asistentes nos las dedicaba.
Tras más de una hora y media de presentación Richard Melville y su banda se despidieron para continuar con una gira que ya les vio presentarse en escenarios como Coachella y que les mantendrá en Europa hasta finales de agosto.


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