Rodolfo Rivera lleva años consolidando su proyecto Fabio Me Llaman Soltero. El hit Morena Moreno (Tyu Remix) y otros tracks que no pasan desapercibidos de esta redacción como el reciente "Tlacoyo de la Escandón", sus colaboraciones con Tony Gallardo (Centroamérica) o Thomas Von Party (Chicos Muy Ricos) y sus presentaciones en clubes como el Kaputt en Bogotá o el Fünk en Ciudad de México son algunas de las huellas que nos llevan a la siguiente recomendación.
En bata y usando lentes en la noche como sugiere el buen Tiga, bronceado al sol del Lago de Atitlán y con una presencia en el escenario que oscila entre Luis Miguel, Matías Aguayo y Omar Souleyman, Fabio Me Llaman Soltero desde Guatemala en vivo desde el club Casa Cobra, Guadalajara, como parte de su última gira por México.
El sábado asistí a la premier del nuevo ciclo de fiestas de la promotora paulista ODD llamado Dance Mania cuyo foco será músicas house y disco. Para el estreno, el line up estuvo encabezado por Eric Duncan (DFA, Estados Unidos) y Fabrizio Mammarella (Slow Motion, Italia).
Ninguno de los dos se guardó nada y los dos aprovecharon el gigantezco sistema de audio para hacer sonar lo que quisieron: Duncan, por su parte, grandes clásicos como Eisbaer de Grauzone y Walk the night de los Skatt Brothers; y Mamarella, hizo lo suyo desde que le entregaron la cabina representando la nueva guardia del ítalo disco y el Hi-NRG como el extended remix de Krystal Klear al clásico "Baila Bolero" de las Fun Fun. Una semana antes se publicó el primer álbum del proyecto en colaboración que tiene junto a Lauer: Black Spuma y, no cabe duda, que la celebración del italiano alcanzó al dancefloor de São Paulo, a tal punto, que no tomé ninguna foto ni video. (Como debe ser cuando la música no te permite hacer otra cosa más que bailar.) Pero sí brindé con él: supongo que DJ y dancer nos reconocimos mutuamente tras la jornada convivida.
Titulado No, No, No y lanzado por Permanent Vacation, el álbum está compuesto por diez tracks. Análogo, melódico, espacial. Los adjetivos van y vienen a lo largo de los 48 minutos de duración total. Nuestro favorito es el número 8, Obereggen, y por eso lo recomendamos. Escuchalo aquí:
Hace quince años, cuando nos escapábamos con mis compañeros del colegio para ir a pasar el tiempo a un billar donde escuché por primera vez "Still loving you" de los Scorpions, no me hubiera imaginado que iba a tener la oportunidad de verlos tocar en vivo. Por eso y porque de ahora en adelante planeo ir tras cada uno de mis sueños aunque vaya solo, la semana pasada me fui un poco más al Sur para ir a escuchar a la legendaria banda alemana en vivo en el Hard Rock Live de Florianópolis, capital del estado de Santa Catarina y mejor conocida como la Ilha da Magia ou Ilha das Bruxas.
Volé desde Foz do Iguaçu y, tras una breve escala en Porto Alegre, Rio Grande do Sur (el estado más al Sur de Brasil) aterricé en Florianópolis alrededor de las tres de la tarde. Para poder validar la entrada que había comprado para el concierto tenía que donar un kilo de comida así que me instalé en un hotel del centro y salí a caminar. Tal y como ocurrió en octubre de 2021, la primera vez que fui a la isla, comenzaron a aparecer pinturas, murales, grafitis, esculturas y otras formas de mujeres. Tomé (más de) una cerveza, comí algo en el mercado público y compré una camiseta de los Scorpions. Regresé a dejar mis cosas al hotel y salí a un parque que estaba enfrente a contemplar el atardecer.
El show estaba anunciado para las diez de la noche pero conociendo de la tradición rockera de Brasil, sabía que lo mejor era llegar lo antes posible. Me bañé, me vestí, hice un medio pre en la habitación y salí para el Hard Rock Live. Entre tráfico y plática con la conductora, llegué a la arena alrededor de las nueve de la noche. Localicé por donde tenía que ingresar, desde afuera se veía un gran telón en el escenario que decía SCORPIONS, y cuando me sentí seguro, compré un par de cervezas para poder apreciar la marea negra brasilera que me hizo recordar aquel concierto de Barón Rojo y Ángeles del Infierno en Guatemala, se podría decir que he visto a todas mis bandas de rock de alcantarilla favoritas en vivo.
Entré, encontré un lugar en la pista, compré más cerveza y lo demás fue baile y hora y media de rock n' roll. "Make it real", "The Zoo", Bad boys running wild", "Send me an angel", "Blackout", "Big City Nights", "Still loving you", "Rock you like a hurricane" y "Wind of change" fueron algunos de los hits que la banda, siendo este último bastante especial, tomando en cuenta el contexto político de Brasil que cambió de gobierno recientemente. Una hora y media puntual pero electrizante. ¿Hubiéramos querido más? Obvio. Pero los Scorpions tenían que continuar con el Rock Believer tour. Yo me fui de after a la habitación del hotel.
Y la cosa no se quedó ahí. La cosa fue un viaje dentro de un viaje dentro de un viaje. A la mañana siguiente, con una resaca horrorosa pero revitalizado por un desayuno delicioso, salí rumbo a Balneario Camboriú, otra ciudad del estado de Santa Catarina, con la intención de conocer un venue hermano del D-EDGE de Sao Paulo llamado Surreal Park y, de paso, escuchar nada más y nada menos que a Tiga y a Dixon que estaban cerrando el Surreal Festival: Youniverse.
Llegué alrededor de la una de la tarde. Me instalé en el hotel y caminé a la playa para contemplar el atardecer. Cené y la verdad estaba destruido por la noche anterior así que regresé a descansar antes de la fiesta. Tipo una-una y media de mañana salí para el venue y llegué todavía para escuchar el inicio del live set de Rodríguez Jr en el Bells Stage que me hizo pensar en el Gonzo porque hay fotos de Rodríguez Jr. con El Danzante, el fanzine del Danzón, que el Gonzo le entregó en Panamá.
Pero a la media hora de haber iniciado Rodríguez Jr, Tiga comenzaba lo propio en el Nomads Stage. Dos horas y media de electro disco con tintes pop, incluyendo el éxito "You gonna want me". A la media hora de que Tiga terminara su set, Dixon comenzaba el suyo en el escenario Bells pero, la verdad, el set del director de Turbo Recordings no me dejaba irme de la pista. Simplemente iba a la velocidad perfecta. Por fin no me pude quedar con la duda así que fui al escenario Bells para escuchar algo del inicio del set de Dixon pero no, puede que haya sido algo del conservadurismo que se le criticaba al alemán o, no sé, pero regresé al escenario Nomads a escuchar el set de Tiga que se extendió casi una hora más de lo programado para goce de quienes lo estábamos bailando.
Tiga
Tras aplaudirle a Tiga volví al Bells Stage y ahora sí me entregué a escuchar y bailar e intentar comprender porqué, una de las cabezas de Innervisions, fue votado cuatro veces consecutivas el mejor DJ del mundo (2013-2016) por los lectores de la revista londinense Resident Advisor. ¿Qué puedo decir? En tres horas Dixon ofreció un paseo por varios súbgéneros de la música electrónica: desde afro house, pasando por detroit techno, hasta ese sonido deep house progresivo, melódico y con muchos bajos y sintes que lo ha caracterizado. El alemán le puso la música de frente al amanecer cuya luz ya entraba por el lugar y se despidió, no sin antes bañarse en aplausos. La multitud se dispersó; algunos se fueron a seguir la fiesta hasta el medio día al Nomads Stage y, otros, como yo, habíamos cumplido con la misión.
MY DEAR es una serie de fiestas que acontecen desde 2012 en el Club Gewolbe de Colonia, Alemania, traída a la vida por el selector afiliado a Kompakt Records, Denis Stockhausen. Para celebrar el décimo primer aniversario de la marca, Denis ha compilado, en un triple disco de vinilo, diez tracks de igual número de sus artistas favoritos (y de los nuestros):
A1 Rising Sun - Give (08:06) A2 Samo & Kamo - Olivia B (02:46)
E1 DAMH - Black Night (Superpitcher Remix) (09:19)
F1 Jürgen Paape - In Time (04:35) F2 Pom Pom - Delta (Vinyl Only Bonus!) (07:20)
Diez tracks para esos vaporosos y eufóricos momentos en el club en las primeras horas de la mañana. ¿Techno Pop? ¿Dream Dance? Con la talla de esos nombres en el tracklist se requieren nuevos géneros para catergorizarlos. El favorito de esta redacción es el remix de Superpitcher a Black Night de DAMH (David Hasert + Ada), inspirada en una canción de Bob Lind del mismo título, toda una poética convertida en danza al desapego, al agradecimiento y al crecimiento. Pero la verdad la compilación está repleta de joyas. Escuchala aquí:
Esta mañana mi colega Leticia dijo algo así sobre la cultura club: "Siempre he percibido que son fiestas para que la burguesía y las clases medias puedan drogarse sin consecuencias con la policía". Algo que no deja de ser verdad. Como tampoco deja de ser verdad que este fenómeno es una distorsión de la cultura club cuya esencia radica en propiciar un espacio/tiempo donde las personas históricamente racializadas, clasificadas, sexualizadas, excluídas y subalternizadas encontraron ciertas condiciones para emanciparse, por no decir que encontraron condiciones para poder ser y estar en el mundo. No lo digo yo, cualquiera que sepa algo de la historia de la música electrónica lo sabe.
Otro fenómeno que ha distorsionado esta esencia son los elevados honorarios que ciertos artistas cobran por presentación, lo que hace que los clubes se vean en la necesidad de cobrar más y, como también se sabe, el precio de una entrada se convierte en un filtro social. No es el caso de Helmut Geier, mejor conocido como DJ Hell, que el sábado pasado se presentó en un club que ha dado mucho que hablar últimamente como parte de su tour que continúa por Suramérica: Tango. Así que, aprovechando mi regreso a la triple frontera, crucé el Puente de la Amistad que conecta a Brasil con Paraguay y me fui para Asunción.
Salí a las cinco y media de la tarde del viernes 24 de febrero y, aunque la promesa del bus era llegar en cinco horas y media, o sea a las diez y media de la noche, la verdad es que nos hicimos casi ocho horas para llegar de Ciudad del Este a la capital paraguaya por lo que casi me dejan afuera del hostal que había reservado. Me instalé, salí a comprar unas cervezas y me senté en una mesa que estaba abajo de dos árboles centenarios que se encontraban en el jardín del hostal hasta que me dio sueño.
Al día siguiente, desayuné y me fui a caminar por el Centro Histórico de Asunción. El paso del tiempo se hizo evidente cuando me di cuenta que cuando vine a Suramérica hace más de tres años, yo lo único que sabía de Paraguay era de José Luis Chilavert (porque mi papá también fue portero) y ahora sé más de algo como la guerra contra la triple alianza, la dictadura stronista y la continua opresión hacia los pueblos originarios, entre otras dolorosas resonancias que encontré con la historia de Guatemala.
Infelizmente mi pre no pudo ser así que llegué temprano al Tango. Como en el Phonoteque de Montevideo, el bouncer me dijo que la fiesta empezaba a la media noche por lo que tuve que hacer tiempo tomándome algo en un restaurante de la misma calle. Me puse a platicar con el cocinero. Al man también le gustaba la música electrónica pero al parecer él y su novia (que también trabajaba ahí) habían perdido mucho dinero en el casino. Recordé que lo que me gusta de viajar solo son las conversaciones espontáneas que surgen en momentos como este. Dio la media noche así que pagué y me volví a la entrada del club.
Checaron que estaba en la lista de quienes habían comprado su entrada anticipadamente, me revisaron, le colocaron stickers a las cámaras de mis teléfonos y entré. Ya adentro se me hizo como una cueva con barra, luces y equipo de sonido que le apostaba más a la calidad que al volumen. Me gustó que no habían visuales que distrajeran de la música. Como llegué temprano, escuché el opening set de Freak G y alrededor de las tres de la mañana la leyenda alemana se hizo presente en la cabina y, ¿qué decir? Un paseo EBM, electroclash, techno, por la historia de la música electrónica: desde Depeche Mode - Photographic, pasando por DAF - Sato sato (Westbam Remix), hasta Art Crime - Dead Carnation, entre otros súper tracks que no reconocí.
Pasadas las seis y media de la mañana y tras más de tres horas de sesión, el jefe de International Deejay Gigolo Records se despidió ante una pista que pedía más y le entregó la cabina al b2b de Cosmo López con Kaizen para que la jornada continuara. Yo me quedé un rato más y después me fui. Satisfecho de haber bailado entre guaraníes, a pesar de las dolorosas resonancias de nuestras historias nacionales, y esperando que el amanecer de esta noche larga y oscura, sea una reminiscencia de que vienen tiempos que ya estaban anunciados.
La semana antepasada aterricé a las 21:30 horas de São Paulo. Era sábado 18 de febrero. Esta crónica va de la noche del 20 pero es imposible llegar a la noche del 20 sin pasar por el 18 y el 19. Del 18 no hay mucho que decir: llegué alrededor de las diez y media u once de la noche a la habitación, y puse el resto de la noche en función de mi meditación: dormí hasta no sé qué hora del día siguiente. Y fue lo mejor, desperté reparado de un viaje de tres escalas, tres aviones y más de trece horas desde Guatemala a donde fui a regenerarme durante diez semanas de vacaciones.
El 19 fui al Memorial de América Latina pero estaba cerrado. ¿Por qué? Porque era febrero y carnaval y el carnaval en Brasil no precisa contexto. Por suerte me reuní con mi colega Renan. Bebimos, usé el metro de São Paulo por primera vez, fumamos y nos sumamos a un "bloquinho" donde hubo besos, bailes y más tragos y humos; regresando a casa conocimos a un par de argentinos afuera de un bar, conversamos, bailamos y, de un momento para otro, yo ya estaba en Madame, el club post punk/dark wave de la capital brasilera, sin nadie más que mi sombra o lo poco que podía ver de mi mismo en la oscuridad de ese club.
Estuve ahí no sé si hasta que la música no me gustó o hasta que me di cuenta que ya no estoy tan triste. Lo cierto es que ya era de día. Dormí, comí y salí. Intenté entrar a la fiesta de carnaval de Gop Tun pero había mucha fila y yo no hago fila (tampoco me reconozco como VIP), así que no entré. Me fui a comer y me fui a dormir más.
Como si fuera hora de ir a trabajar, me desperté después de media noche justo a tiempo para llegar una hora antes del set de la dj y productora suiza Sonja Moonear programado para las tres de la mañana. Cuando llegué a D-EDGE, el club referencia de la escena electrónica paulista, había fila pero fluyó. En la taquilla checaron la entrada que había adquirido anticipadamente, me revisaron y en uno de los varios cubículos-cajas que estaban disponibles me dieron una tarjeta a la que se cargaron mis consumos de la noche y que pagué al salir.
D-EDGE desde fuera alrededor de las dos de la mañana.
D-EDGE tiene dos salas. Estoy tentado a afirmar que una tiende más al house y otra más al techno pero presentaciones como la de Moonear lo relativizan. La local Gartzzea fue la encargada de entregarle la cabina a la de Perlon quien, durante poco más de tres horas puso a sonar algo del repertorio de vinilos que viaja con ella. Más allá de pretender categorizar el característico sonido -minimal house & techno con influencias jazz & soul- de Sonja, que la ha constituido como la abridora recurrente de Ricardo Villalobos, me pareció muy interesante el uso de ciertos vinilos que más que tracks son como samples que, como si se tratara de una instalación de arte sonoro construída en vivo, producen un mood en la pista alucinante. Tal fue el caso de un vinilo que solo eran registros sonoros de las reacciones de una audiencia (como de los shows de televisión de antes) que a más de alguien en la pista lo hizo dudar si lo que estaba escuchando era la realidad o un episodio de esquizofrenia.
Como es costumbre en Brasil, el/la artista internacional es solo una parte (importante pero solo una parte) de la programación, así que alrededor de las seis y media de la mañana el siguiente dj se hizo presente en la cabina mientras quienes habíamos ido a bailar con Sonja, en una noche de carnaval en São Paulo, aplaudíamos, hacíamos reverencias y pedíamos un taxi. No sin antes pasar echando un vistazo a la otra sala y fumar algo a la terraza de D-EDGE, cuya fiesta de carnaval seguiría hasta tornarse un no-lugar (con un show de luces de otro nivel) donde el tiempo no existe y la noche es eterna hasta que la realidad te alcanza.
La vista desde la terraza de D-EDGE a la mañana siguiente.
El mes pasado, Cacao Records publicó una compilación tributo a José Raúl González "el Gonzo" y su amor por la música. En formato de doble EP digital y un tiraje limitado de doble disco de vinilo, la compilación reunió varios tracks de artistas amigos y colaboradores cercanos del Gonzo.
El volumen 1 abre con "G. G.", original de Andy Martin que entre cantos de pájaros despliega un arsenal de bajos y sonidos minimal dub, break beat y soulful. Con una trama de pads proporcionalmente intrigante y brillante, el track se vuelve uno muy mental, muy introspectivo, correspondiendo al bajo perfil que siempre ha caracterizado al mexicano. Un track para escuchar en la mañana, si me lo preguntan. Continúa con "Sverige Gött Mos", de Magnus Asberg, que oscila entre el deep y el tech house. En 2017 Asberg firmó uno de esos lanzamientos atemporales de Danzón Records. El tercer track es de los directores de Cacao Records, los hermanos KEENE de Panamá, basados en Berlín. Hablar de soulful house sería poco, este track es una joya de gospel contemporánea que sin duda honra la memoria del Gonzo ofreciendo una verdadera experiencia religiosa en la pista de baile. El volumen 1 cierra con un track deep-acid original del DJ y productor de Chicago, Greg K, titulado "Down".
José Raúl (Practice. Be Grateful. Have Faith.) volumen 2 abre con un track de Adam Collins y Lale titulado "Brick by brick" que, en efecto, en clave de deep house y pianos jazzosos, se va construyendo a lo largo de ocho minutos. Continúa con "City of love", una colaboración entre los productores guatemaltecos Mariano Santolino y Mayen que unen sus estilos deep tech y house, respectivamente, y le dan lugar a despejados paisajes elaborados a base de pads futuristas. El tercer track de este segundo volumen lo firma Daniel Tischer aka D. Soul, se llama "La línea" y es la nota disco de la compilación -sin salirse de la línea deep house. El de Frankfurt visitó Guatemala para presentar su EP "Smoke" y lanzó, como Pattern People, otro de esos lanzamientos atemporales de Danzón Records. Para quien le quedan dudas de que la muerte solo es otra fase del proceso de transformación de la vida, la compilación sigue con un track firmado por el propio Gonzo-Gonzo en colaboración con el también guatemalteco Mickey Franco que no podría llamarse de otra manera que no fuera "Dance on". De ese garage deep house con varias capas de pads siderales para viajar al centro de las calurosas noches centroamericanas. Hablando de viajes, el volumen 2 cierra con "Viaje Sideral" de Casta, un denso deep trance en el que incluso se escucha la voz del Gonzo a quien una vez le preguntaron qué se necesitaba para convertirse en un gran DJ, a lo que él respondió: Práctica. Gratitud. Tener fe.
La fotografía de la portada es de Jorge Luis Chavarría Alemán y el diseño gráfico de Omar Rivera. Escuchá y comprá José Raúl (Practice. Be Grateful. Have Faith.) Vol. 1 & 2 a continuación, todo lo recaudado se destinará a la familia de José Raúl González "el Gonzo".
La dueña del apartamento donde vivo me pidió que le bajara volumen así que mejor me puse unos audífonos que tengo que devolverle a la universidad mañana y también me puse a escribir esto. Que va del nuevo álbum de Daniel Avery, "Ultra truth", que salió hace un mes por Phantasy Sound de Inglaterra.
El disco comienza con "New Faith", una dramática pieza de piano y capas de sintetizadores. En menos de 72 horas tomaré tres aviones rumbo a Guatemala. Espero volver a Brasil en febrero. A veces estoy seguro de que todo está hecho y otras que espero que todo siga cambiando. Así eso implique autoinmolarse como aquellos monjes vietnamitas. No puedo vivir otras vidas más que la mía. Perdón y gracias. Honraré. No olvidaré. Continúa con el track que le da el título, "Ultra truth", una balada break beat. Melódica pero también de bajo duros. Pensé que escuchaba una voz pero aquí no hay nadie más que yo. Es hora de seguir. La verdad ultra que Daniel Avery explora en este álbum es que no es posible escapar de la realidad.
Sigue con "Wall of sound", un track que podría ser un filme pero que es un baile total con vocales de HAAi y la confirmación de un sublime disco de break beats melódico, si es que alguien preguntara: ¿Qué género es esto? "The slow bullet" es el cuarto track y dura un minuto y dieciocho segundos. Pienso en mis expectativas para el próximo año pero también en aquello que decía Luis Cardoza y Aragón: "La bala lenta del alcohol". Si despegamos aterrizamos en "Devotion", un track declaradamente drum & bass -siempre dramático, siempre melódico- de esos que no piden permiso ni perdón. El álbum continúa con "Only", un stoned chill trip hop con vocales de Jonnine. Quiero derretirme en unas aguas calientes de Guatemala. Sigue con "Spider", otro enigmático break beat track. Aquella noche del año pasado cuando vi en una telaraña la constelación que había visto antes en el cielo. Todo está conectado, tanto en el cielo como en la tierra, como si fueran reflejos. ¿Entonces por qué hay cosas que no se resuelven? Porque nos enseñan.
"Near perfect" nos regresa al dubie trip hop con deliciosas capas de sintes análogos que concluye, como el primer track, samples de voice notes. Últimamente he estado encontrándome con el símbolo del Yin Yang. Incluso el grinder que compré en Montevideo lo tiene. También estuvo presente en Córdoba. Luz y sombra, ¿dualidad y/o complementariedad? El noveno track es "Higher" y no hay nada más que decir, drum & bass para cine o para bailar como si la vida fuera una película. Bailamos sobre el loop de la impotencia. No dejaremos de creer. "Ache" es eso: el reconocimiento al dolor que hace crecer en un minuto y veintidos segundos. Y es que, según el comunicado de prensa, los disco previos de Daniel Avery, "estaban enfocados en la idea de música como escape o distracción del mundo pero este no es el caso". Para Daniel Avery, "este álbum se trata de mirar directamente a la oscuridad, no huir de ella". "Collapsing sky" es una danza entre ruinas y "Lone Swordman" un tributo a Andrew Weatherall. "Overflowing with escape" es el tercer track más corto del disco pero es otro track repleto de capa de sintetizadores para volar y "Chaos energy", que cuenta con la colaboraciones de Kelly Lee Owens y HAAi, es oscuro y clarividente a la vez, como esa introspección necesaria, como esos espacios y tiempos vacíos pero fértiles, un súper track drum & bass que no le envidia nada a lo que sonaba a la escena rave del Manchesther de The Hacienda. Con los ojos cerrados vi el umbral y lo crucé. El álbum termina con "Heavy Rain", hora de irse.
Una bandera verdeamarela ondeando desde lo alto de un edificio llama mi atención hacia la ventana de la habitación. Por la manera de ondearse compruebo que afuera hay viento. Ha llovido todo el día. La tarde se acaba y mientras escribo esto, se contabilizan los votos de la segunda vuelta de la elecciones en Brasil. Llevo dos meses de haber regresado a vivir al lado brasilero de la Triple Frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina y todavía estoy instalándome. Salí de Rio a inicios de agosto, vine a Foz unos días y me fui a un viaje entre Argentina y Uruguay que me hizo terminar de hacer perder el equilibrio, un desequilibrio que me llevó a un proceso de mentoría espiritual pero también a caminar por las calles de Buenos Aires, Montevideo y Córdoba.
El plan original era pasar una sola noche en Buenos Aires pero esa noche me atrapó a tal punto que perdí mi vuelo a Montevideo. Aún ebrio, impulsivamente compré otro vuelo a la misma hora para el día siguiente olvidando completamente que desde Buenos Aires podía embarcarme en un buque-bus que me llevaba a Montevideo navegando el Río de la Plata. Digo que esto me terminó de hacer perder el equilibrio porque, curiosamente, exactamente un mes antes, me habían robado el teléfono con todo y mi chip de Guatemala en la Playa de Ipanema.
“En las culturas primitivas si alguien no se pierde no se hace mayor”, dicen por ahí. Sea como sea, llegué a Montevideo y sus calles me recibieron con frío pero también con mucho humo, fernet, conversas, arte y, obvio, baile. Para ello, ya sabía a donde ir porque había visto un documental sobre la escena de música electrónica en Uruguay. Así que, tras visitar el Espacio de Arte Contemporáneo en un antiguo penal y comerme un chivito a la hora de la cena, me fui para el Phonoteque Club que volvía a abrir sus puertas tras el cierre por la pandemia.
En el flyer decía que la fiesta comenzaba a las 23:00 así que estuve puntual en la entrada pero la gente de seguridad del club me dijo que la fiesta comenzaría a media noche y así fue. Mientras llegaba la hora, me fui a un parque a tomar un litro de cerveza. (Creo que esto, con los años, se ha constituido una suerte de ritual preparativo para largas noches en la pista. Como una suerte de previa personal.) Fui el primero en ingresar. No me revisaron porque según el de seguridad, "ahí todos éramos gente de bien". Y sí, de hecho pude forjarme un puro en plena barra del club sin ningún problema. Para fumármelo sí tuve que salir, como cualquier otro club que no tiene un espacio reservado para fumadores. Me gustó el uso de vasos reutilizables con el logo del club y los visuales a cargo de VJ Irene.
El DJ abridor fue Cabanelas quien le entregó la cabina al experimentado DJ Koolt alrededor de las dos de la mañana para que el referente uruguayo desplegara durante más de cuatro horas todo un arsenal de House, Acid y Deep, seguramente algo de lo que venía presentando en su gira por Europa, hasta el amanecer. Me perdí en la excelente calidad del sonido instalado en el subsuelo del "Phono", como le llaman cariñosamente y me sentí culpable ante las tentaciones en la pista de baile hasta que fue la hora de irme. La palabra "after" se escuchó más de una vez. Pero yo ya había dejado un pedazo de mi alma en una noche de agosto en Montevideo.
Guardo en mi memoria cerebral la imagen de un grafiti pintado sobre la pared de una iglesia del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala: "Jesús era comunista", se lee. Desde entonces, he venido pensando que, por su condición de transhumanista natural, Jesús-Cristo, en efecto, podría haber sido comunista, pero no solo eso, para mí, sería el primer comunista -o el único- en la Tierra, ya que, según el mito personificado en Jesús, hablaba de poner la otra mejilla si alguien te pegaba, de no responder al mal con otro mal, de amar incluso al enemigo, de responder con bien. Algo que, dicho sea de paso, no se ha visto mucho en las representaciones que han existido desde la publicación del manifiesto comunista en 1848 y basado en eso hablo de transhumanismo: es difícil no responder a la violencia con más violencia, es difícil ser y hacer el bien en un mundo que premia la fuerza y la competitividad por encima de la ternura y la cooperatividad, por lo menos para la mayoría de humanos.
La DJ, productora y vocalista alemana basada en Brooklyn, Annegret Fiedler, mejor conocida como Perel, lleva su lectura de la figura de Jesús más allá de la cristología y en la conceptualización de su nuevo disco de larga duración propone que Jesús, en realidad, fue un extraterrestre. Si el Jesús de la biblia fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, ¿por qué el Jesús de Perel no iba a ser amamantado por ella misma en la icónica portada del álbum?
Siguiendo a su álbum debut "Hermetica", lanzado en 2018 por DFA Records, compuesto por diez tracks en un total de cuarenta y dos minutos y editado por Kompakt Records, en "Jesus was an alien," Perel desarrolla un discurso que cuestiona la religión corporativizada en las diversas iglesias cristianas de la actualidad. Los títulos de los tracks hablan por si solos pero se valen de distintas influencias sonoras. Así, tracks como "The tragedy of CG", "Hunger" y "Life Aquatic", juegan con la síntesis de la electrónica analógica y experimental, algo que estéticamente podría ser interpretado como espacial. Mientras que en tracks como el homónimo "Jesus was an alien" (con vocales de Marie Davidson), "Real" o "Am Kanal", los sonidos vienen del New Wave, el Ítalo Disco o el Hi-NRG. En "Matrix", "The principle of vibration" géneros como French o "piano" House, Nu Disco y Electro son explorados. En "Kill the system" la influencia es notoriamente Acid Techno y en "Religion" también hay lugar para la electrónica downtempo. En general, ¿se podría decir que es un álbum de Cosmic Disco? Categorías van y vienen. Si los gustos rompen géneros, los géneros, al hibridarse, rompen categorías. Juzgalo -o no- por vos mismx aquí:
Benjamin Boguet, mejor conocido como Cosmo Vitelli, volvió a publicar en larga duración bajo su propio sello I'm A Cliché. Sin tomar en cuenta el doble LP que lanzó vía Malka Tuti a finales de 2019 con colaboraciones vocales de Fantastic Twins, "Medhead" es el tercer álbum del DJ y productor en solitario (aunque, ni tanto, porque en cinco de los ocho tracks que lo componen contó también con la colaboración vocal ahora de Truus de Groot) tras el "Vidéo" de 1998, editado en Disques Solid, y "Clean" del 2003 editado en Virgin.
Al francés basado en Berlín le gusta crear tramas oscilantes, atmósferas misteriosas que rumean hasta que la narratividad del disco las suspende, las afila y las industrializa con percusiones amartilladas que luego juegan a una suerte de indie-disco-ácido. Por momentos drone-electro, tenso y lento, como el movimiento en travelling nocturno de una cámara infrarroja, podría ser el soundtrack de una película de terror psicológico arrítmico hasta que el brillo melódico de los sintetizadores y las guitaras, como un meteorito cruzando la ciudad, nos libra de ser condenados a marchar y, por el contrario, nos hace bailar.
No estoy seguro de si esa es la referencia pero el título y el arte de la portada me hacen pensar en las tecnologías químicas que los seres humanos hemos normalizado para aliviar ciertos malestares. También en que largo es el camino y oscura la noche pero amanecerá y llegaremos. Escuchá "Medhead" aquí:
Depois de quase dois anos participando de várias pistas da noite brasileira, ouso dizer que a chilena radicada no Rio de Janeiro, Valentina Montalvo aka Valesuchi -que já pude ouvir três vezes até agora- é um destaque não só da cidade, mas da cena da música eletrônica brasileira em geral. Foi chamada para substituir Dr. Rubinstein no Gop Tun Festival em São Paulo, dividindo a conta com Avalon Emerson, Eris Drew, Octo Octa, Badsista, Cashu, entre outros, e se apresentou no Creamfields Festival em Santiago do Chile.
Definir o som de Valesuchi é complicado porque seu estilo não tem limites genéricos. Parece que ela prefere provocar uma experiência além da pista de dança do que se identificar com algum gênero específico. Talvez dizer que ela é uma DJ, produtora e apresentadora de rádio com versatilidade sonora virtuosa seria um eufemismo. Prova disso é seu álbum "Tragicomic" lançado em 2019 pela Mamba Rec (selo do coletivo Mamba Negra e festa paulistana) onde sairia também em 2020 seu remix de "Pedra Preta" da banda Teto Preto e seu programa mensal "Basic Needs" na rádio inglesa Noods, que dirige há mais de dois anos.
Em 2019, Montalvo posicionou-se publicamente contra a troca injusta ou desigual com a marca holandesa de festivais Dekmantel que, após realizar duas turnês pela América Latina em 2017 e 2018, na edição 2019 em Amsterdam, dos mais de cem atos anunciados, nenhum foi latino-americano, reproduzindo a lógica colonial extrativista e eurocêntrica.
Não passou um ano do ano passado para cá, mas para Valesuchi o tempo valeu a pena: abriu o Gorillaz no Chile, iniciou seu ciclo de festas no Rio chamado Venacava, do qual já participaram Verraco e Diegors, para citar dois nomes; ela voltou a fazer turnês pela Europa e se apresentou nas três edições do festival Primavera Sound em São Paulo, Santiago e Buenos Aires, dividindo a conta com Björk, Boy Harsher, Arca, John Talabot e mais, por um motivo.
Se você estiver na Tríplice Fronteira entre Paraguai, Brasil e Argentina, não perca a oportunidade de vivenciar uma noite com Valesuchi no Selina, Foz do Iguaçu, em 12 de agosto, cortesia da Tangerina Studio. Ingressos aqui.
El ex Honey Soundsystem, Robert Yang aka Bézier, volvió a Dark Entries Records el pasado 18 de febrero al publicar un EP de seis tracks titulado "Valencia" y así mismo se llama el primer track favorito de esta atrasada redacción (que tampoco maneja ni es manejada por una agenda).
En cuatro minutos y cincuenta y tres segundos Bézier nos da un paseo por la escena new wave tanto de la Valencia Street de San Francisco de los 70's y 80's, como de la famosa Ruta del Bakalao de los 80's y 90's en Valencia, España. Intenso, veloz, agresivo, oscuro, envuelto en capas de sintetizadores y cajas de ritmo análogos, como si fueran cuero, y fosforescentes sonidos Hi-NRG, en "Valencia", Yang explora temas como la sumisión y la catarsis, la desesperación y la esperanza; y navega entre el pasado y el presente, la luz y la oscuridad, el dolor y el placer, el éxtasis de la memoria y el flujo del tiempo.
Súper track que suena a una mezcla entre Danse Society y Ash Code. Escuchalo aquí:
El colectivo y la disquera de Lituania, WhyPeopleDance y ledotmat musique, han convocado a más de un centenar de artistas para colaborar en una compilación a dos volúmenes a beneficio de la cruz roja ucraniana.
Nombres como Gardens of God, Hermetics, INIT, La Mverte, Que Sakamoto, Red Axes, Sacha Mambo, Thomas Von Party, BĘÃTFÓØT, Borusiade, Cornelius Doctor, ODOPT, Interstellar Funk, Joakim, Khidja, Mehmet Aslan, Mecanica, Materia Prima, Naduve, Rebolledo, Simple Symmetry, Thomass Jackson, Trenton Chase, Zillas on Acid, Eva Geist, Tim Paris o Paulor, han atendido a la convocatoria y el resultado es un discursivo total de 108 tracks con mucho talento emergente por descubrir que actualmente nutre las carpetas de algunos de los principales selectores del mundo.
No sé vos pero yo voy por unas cervezas y regreso a darle play. Escuchalo y apoyá la causa aquí:
PD. It's(not)all about music condena la guerra no solo en Ucrania, sino en Palestina, Siria y en todos los demás lugares alrededor del mundo donde acontece no solo con armas sino también con intelectualidad y desigualdad social.
Escribo desde un apartamentito en una isla llamada la Ilha do Fundão, donde se encuentran las instalaciones de la Universidad Federal de Rio de Janeiro. Estoy esperando la resolución de mi trámite para hacer un semestre de movilidad académica en la Escuela de Bellas Artes de aquí. Mientras tanto, los últimos diez días, he estado instalándome y perdiéndome un poco en las festividades del tradicional carnaval que, aunque está pospuesto para abril oficialmente, es obra del espíritu colectivo de la brasilidad que no espera autorización.
Gui Boratto en Dash Club
El viernes fui a escuchar a Gui Boratto a un club en Copacabana. La fiesta empezó a las 00:00 y terminaba a las 08:00. Me gustó escuchar el remix a "Like you" que le hicieron Michael Mayer y Superpitcher con su proyecto Supermayer, incluído en la compilación Kompakt 7, y su clásico "No turning back", entre otros. El sonido y las luces, como es costumbre en los clubes brasileros, también dieron la talla. Era la primera vez que se presentaba ahí (en Dash) y me dio la impresión de que muchxs de lxs asistentes no lo conocían o que lo melódico por momentos les desesperó. Impactado pero no sorprendido. Pude hacerle saber que tenía fans en Guatemala y me fui cuando terminó su set alrededor de las 06:00.
Giu Nunez B2B Carrot Green en Carnarave
Ayer domingo fui a Carnarave en un parqueo del centro, promovido por dos colectivos locales (Domply x Bem Climão). Me gustó ver mucha más diversidad tanto en este line up como en esta pista de baile que el viernes. Gente (ni toda blanca, ni toda privilegiada, ni toda hétero) que no pide permiso para ser. Lxs primerxs en llegar, como yo, entramos gratis pero incluso cuando me fui, después de media noche, todavía habían filas de personas queriendo entrar. La fiesta empezó a las 16:00 y terminaba a las 06:00. Ya sé, por eso le pusieron Carnarave...
Me encuentro de visita en mi antigua habitación en casa de mi Abuela en Ciudad de Guatemala. En mi ropero hay una cajita de guarda un buen número de brazaletes y entradas a fiestas: Above & Beyond. We Love Techno con Xpansul. Cielo con Andy Moor e Inferno con Matthias Tanzmann. Central Electrónica con Henry Saiz y Marc Marzenit, entre otras. Todas, con un personaje detrás en común: el DJ y promotor Andrés Castaño, mejor conocido como Casta, que en 2022 cumple dos décadas activo en la escena de música electrónica en Guatemala y quien a finales de noviembre, lanzó su primer disco de larga duración titulado "Lázaro". A continuación, un extracto de la entrevista que le hice hace unas semanas desde Brasil vía Zoom.
¿Cómo narrarías tu proceso dentro de la música?
Un punto de inflexión fue cuando comencé a ir a las fiestas de Música 502 y algunos raves que habían en zona 1 por los años 2001-2002. En esos eventos conocí a Francis Dávila, comencé a mezclar en su casa con vinilos. Poco a poco eso se fue desarrollando y fue raro porque, tal vez para hacer el círculo y atarlo todo, yo comencé haciendo música como productor en un software medio rata pero que trataba de darle forma creando una sesión como de treinta y cinco minutos producida, como un live act, algo así. Se lo di a Francis y cuando lo escuchó le gustó y ya fui a su casa. Desde entonces la producción ha estado presente pero muy esporádica, muy goteada. Comienza el recorrido del DJ (Casta) en estos eventos de Música 502 y en el 2003, si no estoy mal, uno de los chavos que llegaba a las fiestas con quien teníamos afinidad en ciertas cosas (Enrique Ponce) quería hacer algo, tenía esa espina de hacer una fiesta o algo. Empezamos a hablar y yo conocía a otro productor que vivía en Guatemala (Santiago Niño) a través de quien hicimos contacto con Mauro Picotto que fue el primer evento oficial de Empire Promotions (2007) y así comienza también mi ciclo como gestor que diría que ha sido el más largo de todos. En ese evento se abre la lata para todo lo que fue fiestas, festivales y actividades alrededor del baile. Del 2005 al 2016 mi tiempo se consumió mucho en hacer eventos y en qué significaba cada evento, me encanta diseñar las cosas, al final yo siento que he tratado de ver todo mi proceso como un estado de arte, no solo hacer música, sino toda esa conceptualización y diseño de los eventos ha sido también mi proceso creativo. En el camino de estos eventos me fui encontrando más necesidades que oportunidades: era latente que en el país estaban sucediendo cosas, que la escena estaba produciendo y de que poco a poco había más gente interesándose en distintas cosas pero que no había ninguna plataforma que pudiera encausar a un montón de esta gente y siendo de Guatemala es complejo trabajar con mercados internacionales y entonces a veces se minimiza mucho cada lanzamiento pero yo honestamente creo que aunque fue un recorrido progresivo mucha de la música que editamos (en CubeRec) no tenía mucho que envidiarle a otros sellos discográficos sin tomar en cuenta las grandes inversiones en que se tornan ciertas piezas, pero diría que se estaba sacando un sonido interesante que también moldeaba mucho, que cambiaba.
En 2015 también sucede una fractura muy fuerte en mi vida porque yo decido dejar de lado la parte más formal laboral, me voy a vivir a Atitlán, me dedico por un lado a una empresa propia y por otro al festival VFL (Voices From the Lake), ese fue mi foco. Me voy al lago pensando que nunca voy a regresar a la ciudad pero estando allá, al año, hablando con diferentes personas, resulta que hacemos una alianza con La Fototeca y de la necesidad de gestión se produjo una cantidad increíble de exposiciones, libros editoriales y festivales en cuestión de año y piquito. Después de eso yo tampoco pensé que regresaría al lago. Sentí que había unificado mi vida y que le estaba dando ese propósito de todas las piezas que se juntaban y que yo me podía dedicar por completo a eso y comenzaba a volver a tocar mi vena productora que años atrás salió con "Santa Cruz", un par de veces con Bruxxas, en un remix al Gonzo pero realmente fueron veces difusas porque para mí la producción es un arte súper intensivo, o sea, no es algo que podás agarrar una hora y después a la semana agarrar otra hora, por lo menos en la fase creativa inicial, yo necesito meterme cinco, seis, diez horas en el estudio y no parar, estar enfocado para generar ideas y después conlleva tiempo estructurarlo. Salgo de La Fototeca, ya estábamos en la ciudad y me reinserto al mercado laboral con Alterna con quienes también teníamos afinidad y en medio de eso entra la pandemia.
¿Cómo viviste la llegada de la pandemia?
Estaba esperando hacer el siguiente festival VFL, tenía algunas rolas sueltas que venía trabajando desde que entré a La Fototeca, cosas como estructuras, simplemente bases y cuando entra la pandemia, fue raro, fueron como tres días de entender, si me preguntás quién es el Casta de hoy, yo mismo diciéndome, ¿qué es esto? ¿No voy a tocar? No. ¿No puedo hacer el festival? No. ¿Qué voy a hacer? ¿Qué rumbo tomo? Y siento que fue un proceso complejo, principalmente durante los primeros meses de la pandemia, pero honestamente también fue un regalo, por lo menos para mí, de tiempo en el que pude parar y decir: voy a dedicarme a hacer música. La pandemia fue parte de ese proceso, yo no la puedo obviar, la mayoría de los pájaros y cosas que se escuchan en el disco sucedieron y se pudieron grabar porque yo salía a las cinco de la mañana a grabar porque no habían carros que sonaran.
¿Cómo fue tu reencuentro con el estudio?
Fue romper mis propios esquemas. Tuve que quebrar al Casta que era el DJ y al Casta que era el gestor porque tenía esta preconcepción de que como no había hecho música por tanto tiempo probablemente yo no era digno de hacerla, me definía más con los arquetipos de DJ o promotor. Pero fue un proceso que justamente se ata a la experiencia de "Lázaro" pues habla de todo ese ciclo y para mí fue muy inspirador haberme metido de cabeza, haber pasado por mis frustraciones y mis miedos, haber recibido validación y varias cosas que hicieron que el material se completara y terminar hoy donde si me preguntás, ¿quién es Casta?, te diría que es un productor musical, es lo que hago netamente.
Debutás en larga en duración tras veinte años de carrera. En tiempos donde se pretende imponer una percepción de la realidad a la velocidad del scrolling, ¿qué les decís vos a las nuevas generaciones acerca del tiempo que toma desarrollar un proyecto con el cual te sintás lo suficientemente identificado como para lanzarlo en formato de álbum que es como dejar un registro, una foto sonora de un momento de tu historia?
Para mí la responsabilidad de hacer un álbum era muy grande porque realmente sabía que quería hacer algo que estuviera muy bien hecho y que tuviera todas las capas del proceso completas: una buena mezcla, una buena masterización ("Lázaro" fue masterizado por Cid Inc), tal vez algo de instrumentación, tener como varias capas; pero también es un proceso súper personal, no tengo la menor duda de que si lo hubiera hecho en los primeros cinco años hubiera salido terriblemente mal. Pasé muchos años queriendo sonar como alguien más. Para mí la parte musical se completa cuando me animé a experimentar con cosas que normalmente no hacía: bpm's diferentes, beats atípicos, también a explorar la parte interna, mi ser político, filosófico y espiritual. De ahí que el disco tenga frases y fragmentos de meditaciones, de un discurso de José Mujica y otras cosas que reflejan mucho de mí. Si la idea es sacar una pieza que uno quiere que reverbere en el tiempo y que sea como una identidad o imagen de uno, no es un tema de prisa ni de mercadeo, hay que darle el tiempo debido a la música, al concepto y a uno mismo para terminar de aceptarse o aceptar lo que uno quiere hacer sin ser manipulado o aspirar a sonar como alguien más.
Portada por Marlov Barrios y Jimena Pons
¿Tres palabras con las que definirías musicalmente "Lázaro" y por qué?
Melódico porque todos los tracks -a excepción del número 5- incluyen capas ambientales y los ambientes ya de por sí son melódicos; documental porque contiene muchos sonidos de la cotidianidad que a veces son obvios y a veces inmersos (pájaros, agua, grama, tránsito, etc.) y chamánico-espacial porque el álbum no es rápido, oscila entre 95 y 118 bpm y sí trato de que evoque a ese estado meditativo, de que entrés en ese trance y te lleve pero hay un mantra repetitivo en todos los tracks.
Si uno busca "Lázaro" en Google, el resultado es principalmente una referencia bíblica, ¿el concepto está influenciado por esta y surge antes o después de la música?
Sí, yo no leo la biblia pero sí está influenciado por esa referencia. La alusión más bien viene a través de ver a Lázaro como un personaje netamente humano y a Cristo como un personaje divino y, entonces, pensar en ese personaje humano como un renacer más humano, más auténtico, más honesto, que delega cada vez menos sus responsabilidades. Un renacer donde de alguna manera ese ser humano se acepta de una forma mucho más completa, acepta sus errores y acepta su responsabilidad pero en felicidad y amor que al final es para mí el canal de todo esto, entonces, ¿cómo poder trascender? Esa es la parte que para mí es el momento clave de la humanidad que estamos viviendo desde el 2019, el hecho de que estamos inmersos en este tren de tecnología que no nos hace parar y cuestionarnos qué significa ser humano. Ese es el último umbral que tenemos que quebrar antes de pasar al siguiente ciclo evolutivo.
Hablame de Identidata.
Hay que hacer música pero de ahí moverla y encontrar el canal de distribución correcto para que llegue al público toma trabajo también, hay que sacar bases de datos, contactar, etc. Este sello nace de la necesidad de este canal y de mi experiencia colaborativa durante el proceso de "Lázaro" con varios artistas (Marlov Barrios, Jimena Pons, Rodrigo Fuentes) que fue como una integración de escenas artísticas. La idea es que tenga ese ángulo donde se pueda unificar al ecosistema cultural y que esa unificación también traiga colaboraciones y cosas que puedan florecer a futuro. La disquera Lapsus Records de Barcelona apadrinó Identidata y ellos cuentan con la distribución a !K7, una de las casas matrices más importantes, diría yo, de la música electrónica. Desde hace años quería establecer una disquera que imprimiera todo en formato físico y cuando vi este trabajo con Marlov y Jimena dije: aquí está, hay que sacar obras de arte y pensarlas como tal. Próximamente habrá una exposición con vinilos edición especial intervenidos por Marlov y afiches especiales de Jimena en la que además de poder ver todas estas capas habrá una sala para escucharlo. De este interés todo se ha ido concretizando a tal punto que podés saber en primicia que el segundo lanzamiento de Identidata será de Joaquín Orellana.
Tres fechas de estos 20 años que vienen a tu mente en este momento.
Regresando en la historia, te voy a decir cuatro porque seguro se me escapará más de una. Como DJ, la segunda fecha que le abrí a Ferry Corsten en Irradiah (2006). Cuando me bajé y durante toda la noche la energía de la gente fue muy fuerte y yo como DJ me sentí muy satisfecho. Como gestor, nunca voy a olvidar la fiesta con James Holden (2007). James Holden para mí es una persona que me ha influenciado y que me ha impactado tanto y esa fiesta fue la que inició todo eso. No se olvida nunca la fiesta de cierre de Semana de Música Avanzada con Tom Ellis de El Monumental (2013) en esa terraza siento que fue una noche especial y no se me olvida tampoco mi presentación de diez horas en la Sexta Avenida (2012), creo que me marcó haber podido tocar en un espacio público, haber podido tocar para gente tan diferente de esa forma tan abierta y tan directa, inolvidable la energía que se creó que fue preciosa y también lo mucho que tuve que pasar en cama por no poder caminar de lo adolorido que estaba.
¿Qué significó para vos la transformación del Gonzo?
Mucho de lo que sucedió conceptual y filosóficamente en "Lázaro" iba de la mano con lo que hablábamos con el Gonzo todo el tiempo: desde situaciones políticas y acciones en el mundo hasta si tenía sentido o no cobrar cover o regalar el agua en los danzones. Eso me inspiró a ser cada vez más honesto con mi trabajo y con mi música. Vi su crecimiento y atrevimiento musical desde Gonzo-Gonzo hasta Mr. Tropical y eso también me inspiró además de lo que me inspiraba como ser humano, haber visto ese proceso evolutivo y haber escuchado su música por supuesto que dejó marca. Sigue conmigo. Hace poco terminé una canción para él que saldrá en un compilado. Yo lo sigo recordando siempre y sigue estando presente de una forma u otra. Pero sí fue algo fuerte, marcó toda esta pandemia para mí de una manera muy directa y fue uno de los espacios donde me sentí más drenado en toda la pandemia.